viernes, 10 de septiembre de 2010

En las manos del bibliotecario




En la biblioteca hiperautomatizada nuevos dispositivos
móviles llegan a las manos del bibliotecario 

Si el paradigma de automatización introdujo computadores en la biblioteca, el paradigma de la hiperautomatización ha abierto las puertas a otro tipo de sofisticados dispositivos que, para beneficio de bibliotecarios y usuarios, aprovechan los aportes y la complementariedad de varias tecnologías que permiten habilitar nuevos conceptos como hiper reserva e hiperpréstamos (a los cuales nos hemos referido en anteriores oportunidades). Lo que resulta interesante es que, en efecto, los nuevos dispositivos influencian significativamente la manera de prestar el servicio en la biblioteca moderna. Precisamente este “post” queremos dedicarlo a uno de ellos, los asistentes digitales portátiles, un compañero necesario en las manos del bibliotecario que se mueve entre las estanterías de las bibliotecas hiperautomatizadas y que cambia por completo la forma de buscar los libros para satisfacer los requerimientos de hiper reservas. ¿Por qué hace falta? ¿Qué beneficios se obtiene cuando se camina con él en la biblioteca?

Identificación, procesamiento y comunicaciones en las manos
La tecnología RFID, que como hemos señalado, facilita el etiquetado de identificación de todos los recursos de la biblioteca de manera muy superior a los anteriores códigos de barras, es clave para facilitar la solución de numerosos problemas prácticos, como por ejemplo, poder inventariar sin sacar los libros de la estantería. Pero hay más beneficios que tienen que ver con los nuevos dispositivos que llegaron a la biblioteca hiperautomatizada que son más cotidianos que los inventarios rápidos.

Los asistentes digitales portátiles se conocen en el mercado como PDA por sus siglas en inglés (Personal Digital Assistant). Estos dispositivos aparecieron hace algunos años como pequeños ordenadores de las tareas de ejecutivos y fueron posibles gracias al desarrollo de las pantallas sensibles al tacto. En una fase posterior, se fundieron con los teléfonos celulares con lo que se logró que, en la mayoría de los casos, las personas no tengan que cargar, innecesariamente, con dos dispositivos. Al agregárseles capacidades de identificación, primero con lectores de códigos de barras y luego con lectores de etiquetas RFID y comunicaciones inalámbricas (Wi-Fi, GSM, Bluetooth) adquirieron gran importancia en todas las operaciones de logística, de almacenamiento y despacho. Su uso cambió y se convirtieron en facilitadores de transacciones que se simplifican con un dispositivo de procesamiento de información que se puede llevar en la mano y cuyas capacidades de comunicaciones permiten consultar bases de datos en línea después de identificar un item.

En la biblioteca
Estos dispositivos que combinan el viejo (¡!) PDA con un lector de RFID saltaron de los almacenes a las bibliotecas. En efecto, los asistentes digitales personales son una ayuda muy interesante para el bibliotecario que se mueve entre las estanterías de una biblioteca hiperautomatizada. Con ellos puede ver rápidamente, sin sentarse ante un computador de escritorio, la lista de solicitudes hechas por los usuarios de la biblioteca, asumir alguna o algunas, indicando que a partir de ese momento él se encarga de esa solicitud, encontrar ejemplares en la estantería, indicar al sistema que ya se tomó de la estantería un ejemplar previamente solicitado por el usuario y asumido por él y que se va camino al mostrador de préstamos para habilitar el hiperpréstamo requerido. Con este dispositivo en las manos del bibliotecario, cada paso será visible por el usuario a través de su página personal en la biblioteca donde, cuando así lo desee, puede conocer cada detalle que se realiza para atenderlo.

El uso del asistente digital personal por el bibliotecario le permite tener en sus manos la información que necesita para moverse asertivamente en las estanterías, pero también la capacidad de reportar el resultado de sus acciones. Pero lo realmente importante es que, cuando los bibliotecarios se mueven entre las estanterías usando este tipo de dispositivo, el usuario (usando su conexión a su página personal a la biblioteca) se entera de que está siendo atendido cuando efectivamente lo está y sabe cuándo cada libro solicitado por él llega al mostrador de préstamos donde se le entregará. El paradigma de hiperautomatización permite así un nuevo tipo de servicio, el hiperpréstamo, posible gracias a una combinación tecnológica sofisticada (RFID, Wi-fi, Internet) y nuevos usos para dispositivos portátiles personales, que se unen en sistemas modernos en los que las comunidades de usuarios interactúan, de acuerdo a sus roles, a través de perfiles definidos y conexiones personalizadas. El resultado es la optimización del tiempo de todos y un usuario que está siempre informado, con un nivel de detalles que antes era imposible, acerca del estatus de sus transacciones en la biblioteca. Todo ello gracias a múltiples factores, entre otros, sin duda, a los nuevos dispositivos en las manos del bibliotecario.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me necanta como agilidad de trabajo y de usuarios. me gustaría saber dónde lo consigo y el costo total para que funcione. Una biblioteca abierta es ami criterio la mejor referencia qure un bibliotecologo pueda hacer