Nos vemos de nuevo en enero 2015, después de la llegada de los reyes.
viernes, 19 de diciembre de 2014
viernes, 12 de diciembre de 2014
La desigualdad en la participación
![]() |
La diferencias numericas en la participación son fuertes, su comprensión ayuda a analizar mejor el significado de los resultados visibles y sugieren orientaciones en el trabajo de construir sitos Web |
La desigualdad en la participación se expresa con números que son dramáticos. Se conoce en el ambiente de la Internet como la regla del 1%, porque la afirmación es que el 90% de los usuarios sólo lee y observa, el 9% sólo contribuye ocasionalmente y sólo el 1% lo hace regularmente y es el que aporta la mayoría de los contenidos (los interesados en más detalles puede leer el clásico artículo de J. Nielsen: Participation Inequality: Lurkers vs. Contributors in Internet Communities, 2006). Estos números son afirmaciones promedio. En muchos sitios pueden ser más fuertes. Por ejemplo, Nielsen señala que en la Wikipedia los números no son 90-9-1 sino 99.8-0.2 y 0.003.
El término lurker se usa para designar a las personas que no participan profundamente, no escriben artículos, no suben post y tampoco comentan. Esencialmente leen y observan la actividad de las otras personas. Hay que tener cuidado de no interpretar el término como una designación negativa, de alguna manera peyorativa. O considerar que la de los lurkers se trata de una participación poco significativa. Leer y observar es un tipo de participación importante, cumple un rol social, suele darse en forma masiva en comparación con los otros tipos de participación y no debe considerarse pasiva, porque la verdadera pasividad es lo que los pasivos hacen: nada. Más que pasiva la participación de los lurkers es invisible. No es explícita y fácil de constatar como las otras, pero el hecho de que esté detrás de su actividad visible da sentido a lo que hacen quienes se expresan explícitamente,
Un aspecto importante es observar que la mayoría de las personas somos lurkers en muchos sitios donde estamos interesados, sólo que siendo imposible contribuir explícitamente en todos los lugares donde tenemos interés optamos de un modo natural a ser visibles en sólo ciertos sitios e invisibles en los restantes. Esta es la realidad.
¿Qué implicaciones tiene para el promotor de un sitio en la Web la comprensión de que la participación no es binaria sino matizada y que cuantitativamente los números que expresan esta desigualdad son tan dramáticos como los que presentamos arriba?
Permite un mejor análisis, una mejor comprensión de los efectos obtenidos, el saber que cada contribuidor regular existen 100 detrás como promedio, es importante y alivia tensiones. También sugiere orientaciones al trabajo: Hay que hacer fácil contribuir, cualquier dificultad profundizará más las diferencias numéricas. Hay que hacer facilitar la contribución ocasional y no sólo la regular, hay que reforzar cada iniciativa, para estimular el proceso y alimentar la motivación que la origina. Finalmente hay que procurar hacer mediciones y analizar los significados cualitativos de los resultados numéricos obtenidos y apoyarse en las personas visibles para desarrollar la inteligencia colaborativa, ya que como apuntamos recientemente, ella es fundamental para ampliar la inteligencia colectiva (Ver Inteligencia colectiva e inteligencia colaborativa) que caracteriza a la Web 2.0
viernes, 5 de diciembre de 2014
Inteligencia colectiva e Inteligencia colaborativa
Uno de los grandes beneficios que hoy todos le reconocemos a la Web, es que permite desarrollar en forma poderosa y sofisticada los procesos de comunicación entre las personas. El envío, recepción e intercambio de mensajes puede tomar muchas formas, adecuándose a las particularidades de cada caso, tanto en los contenidos que se desean comunicar como en lo concerniente a los actores involucrados en la comunicación.
Lo cierto es que como reza el segundo principio formulado en el primera conferencia de la Web 2.0 realizada en San Francisco en el 2004, es la información y la comunicación lo que mueve la Internet. No es la tecnología: ni el software, ni el hardware, sino los contenidos subidos por los usuarios. Claro que los usuarios usan tecnología, claro que usan computadores, claro que se conectan a través de sistemas, pero lo realmente esencial es que los usuarios aporten sus contenidos a la red.
Youtube es exitoso porque se consiguen allí videos sobre casi todo y son estos videos, que colocaron allí los usuarios, lo que determinan la utilidad y el interés de Youtube para el público. Algo análogo puede decirse de las fotografías de Flicker, de Picasa o de Instagram. O toda la inmensa cantidad de saludos, contenidos personales, frívolos o significativos, hospedados en Facebook, las descripciones profesionales de LinkedIn o los post hospedados en Wordpress o en Blogger.
Millones de contenidos son subidos por los usuarios en cada minuto de la historia moderna. Pero, cómo señalamos la semana pasada (Ver: La Participación no es binaria) la participación de la gente que usa la Web 2.0 no es sólo, ni fundamentalmente, creando y subiendo contenidos, sino bajándolos, descargándolos, viéndolos, marcándolos, reenviándolos, comentándolos, criticándolos, etc. En todos estos procesos se refleja la inteligencia colectiva de quienes realizan estas actividades. Se deben y se pueden sacar conclusiones del análisis de lo que la gente hace. En otras palabras, gracias a que lo que los usuarios de un sitio Web hacen regular o esporádicamente el sitio es importante y toma forma concreta en él la inteligencia de algún colectivo humano.
Así pues, la inteligencia colectiva es todo aquello que se expresa a través de la participación de gente a través de la red. Es obligación de todo arquitecto de Información y todo gerente o promotor de servicios desarrollar sus espacios virtuales buscando que se exprese esta inteligencia, lo cual, como señalamos, no es un tema de estándares, software o tecnología, sino de comprensión de aquello que hace que los usuarios se motiven y participen.
Debido a lo anterior, es importante destacar que para lograr el desarrollo de la inteligencia colectiva se requiere de inteligencia colaborativa, de personas que cooperen articuladamente, unas con otras, a través de la red, de tal manera que la combinación de sus saberes y contenidos logren crear las condiciones que hacen germinar el interés del resto de los usuarios.
Ningún sitio Web ampliamente usado es la expresión de genialidades individuales, de gran talento e inventiva. Los sitios exitosos ocurren cuando se crean equipos de trabajo de alto desempeño que logran ganar como colaboradores a personas con la capacidad de sumarse a la obra colaborativa. Así pues, si queremos tener éxito en un proyecto Web 2.0 en cualquier área de la vida debemos desarrollar equipos cuyo trabajo se sume y multiplique, estimulando la inteligencia colaborativa que potencia la inteligencia colectiva.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)